martes, 7 de abril de 2009

Profetas y profecías...

Desde siempre el hombre ha sentido un gran interés por conocer los designios del destino, pero sólo unos pocos elegidos fueron capaces de predecirlo.
Bendición o maldición?
Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero la Historia ha demostrado que para muchos de ellos no fue fácil convivir con aquella cualidad, teniendo en cuenta la época en la que les tocó vivir.

Se entiende por clarividencia a la facultad de predecir el futuro de forma natural e involuntaria a través de diversos canales psíquicos. Se cree que aquel que posee el don de la profecía tiene un estado alterado de la conciencia que le permite recibir o percibir información sobre sucesos futuros, sean estos próximos o lejanos.

Muchos de estos personajes fueron tratados de "locos" o "farsantes" y sufrieron el desprecio y el rechazo, cuando no la persecución. Sin embargo, con el pasar de los años y en algunos casos de los siglos, la historia del mundo se encargó de demostrar la sorprendente exactitud de sus predicciones...

"Aquí descansan los restos mortales del ilustrísimo Michel Nostradamus, el único hombre digno, a juicio de todos los mortales, de escribir con pluma casi divina, bajo la influencia de los astros, el futuro del mundo", así reza el epitafio de la tumba de quien fuera quiza el mayor y más famoso vidente de la historia.

La Inquisición comenzaba a alargar su oscura sombra, cuando surgiría la luz de una de las mentes más admiradas de Francia y del mundo.
Michel de Notredame nació el 14 de diciembre de 1503, en Saint-Remy de Provence, al sur de Francia, en el seno de una familia judía.
A la edad de 16 años es enviado a Avignon para comenzar sus estudios de medicina pero, lamentablemente, se vio obligado a abandonar sus estudios por un brote de peste y recién pudo retomarlos 10 años más tarde. Durante ese período, ejerció como boticario lo que le permitió calificar, luego, para el ingreso a la prestigiosa universidad de Montpellier donde finalmente se recibió de médico.

Tiempo después, se trasladó a Agén donde conoció a su primera esposa, Madelaine, con quien tuvo dos hijos, un varón y una niña. Allí ejerció como médico durante algunos años hasta que lentamente comenzaron a manifestarse en él las primeras premoniciones. Pronto su fama se extendió por toda la ciudad, pero la Inquisición recelosa comenzó a perseguirlo.
Así fue como se vió obligado a dejar su hogar y su familia.

Durante casi un año permaneció fuera de la ciudad, hasta que llegó a sus oídos una terrible noticia: Agén estaba siendo sacudida por la peste.
Inmediatamente regresó a su casa, pero ya era tarde, su esposa y sus hijos habían muerto.

Vencido por la tragedia, abandonó Agén y se recluyó en la abadía de Orval, en Bélgica. Allí se inclinó a una vida de introspección y meditación que contribuyó con los años a desarrollar todo su potencial profético.

Pero su tranquila vida de clausura llegaría a su fin cuando Marseilla cayera presa de la peste. Nuevamente, entraría en acción el doctor Notredame y esta vez, la enfermendad remitiría.
La epidemia pasó y su trabajo como médico fue altamente reconocido en todo el país, fue entonces cuando decidió regresar a Provence, su ciudad natal.

Allí conoció a Anne Ponsarde una joven católica de familia noble. El matrimonio no se hizo esperar y de esta unión nacerían los seis hijos que, según los testimonios de la época, devolvieron la alegría a sus ojos.

Con el apoyo de su familia, hizo construir un estudio en la última planta de su casa y allí decidió ir más allá, y dirigir sus profecías a gente de tiempos tan lejanos que sus predicciones aún hoy continúan vigentes.
Su fama se extendió por toda la región y la misma reina llegó a consultarlo.
La leyenda estaba escrita. Y Michel de Notredame se convirtió en Nostradamus.

Pasaron los años y la enfermedad lo fue debilitando. Se dice que la noche anterior a su muerte le advirtió a su ama de llaves que no lo encontraría con vida al amanecer.
Cuenta la historia que, cuarenta años después de su muerte, unos saqueadores profanaron su tumba y encontraron un medallón de oro en el que se podía leer inscripto el día exacto del robo.

Entre sus profecías podemos citar, a modo de ejemplo, la siguiente:
"La voz oída del insólito pájaro, sobre el canal del respirable plano. Tan alto verá del trigo la medida, que el hombre del hombre será antropófago"
El "insólito pájaro" es el avión. Si bien esta cuarteta es bastante discutida, algunos creen ver en ella el anuncio de la tragedia de Los Andes, en la que los sobrevivientes se vieron obligados a alimentarse de los cadaveres.

Pero si bien Nostradamus, fue el más respetado y reconocido de los clarividentes que ha dado la Historia, no podemos dejar de mencionar a otros que, si bien no alcazaron la misma fama, nos han dejado un legado que sería injusto ignorar.

Entre ellos podemos citar a Santa Odilia, que en el año 720 DC, profetizaba lo siguiente:
“He visto el terror de los bosques y de las montañas. El espanto ha helado a los pueblos. Llegará el tiempo en que Alemania será llamada la nación más belicosa de la tierra. Llegará la época en que surgirá de su seno el guerrero terrible que desencadenará una guerra mundial, y será el Anticristo, aquel que será vituperado por las madres en llanto por sus hijos que, como Raquel, ninguno podrá consolar”

Otro gran visionario fue Juan de Jerusalén, de origen francés, nacido alrededor del año 1040 y uno de los fundadores de la orden del temple.
Sus predicciones habían quedado olvidadas, hasta que en 1941, durante la segunda guerra, se descubrió un manuscrito en una sinagoga de Varsovia, y luego se supo que su autor no era otro que Juan de Jerusalén.
El manuscrito decía entre otras cosas lo siguiente:
"Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, los hombres no confiarán en la ley de Dios, sino que querrán guiar su vida como a una montura; querrán elegir a sus hijos en el vientre de sus mujeres y matarán a aquellos que no deseen. Pero ¿qué será de estos hombres que se creen Dios? Los poderosos se apropiarán de las mejores tierras y las mujeres más bellas; los pobres y los débiles serán ganado; los poblachos se convertirán en plazas fuertes; y el miedo invadirá los corazones como un veneno".

Entre los profetas contemporáneos, podemos mencionar al papa Juan XXIII, que entre sus muchas predicciones anunció sobre Hitler:
"El hijo de la Bestia ha sobrevivido a tres atentados. No al cuarto. Encerrado en su cubil abrazado a la mujer de otro. Sobre su muerte, misterio"
Efectivamente Hitler sobrevivió a tres atentados, pero fue sorprendido con Eva Braun en un bunker (cuarto atentado). Los los relatos sobre su supuesto suicidio fueron siempre motivo de duda.

En nuestro país y más cercano en el tiempo, no podemos dejar de mecionar a Benjamín Solari Pavarravicini con profecías escritas en los años '30 que han sorprendido por su precisión. Parravicini anunciaba en 1937:
"El contacto sexual disminuirá, el hombre despreciará a la mujer masculinizada y la mujer será alejada de la maternidad por falta de deseo al hombre afeminado. El laboratorio médico impondrá el cultivo materno en forma artificial y el hombre del mañana será de selección espermática"

Cuánto hay de casualidad, de locura, o de cruda realidad en las palabras de cada uno de ellos???
Por qué la mayoría coincide en anunciar tiempos tormentosos para el tercer milenio?? Será acaso el fin de los tiempos??
Nadie lo sabe, y quienes posiblemente tenían las respuestas prefierieron guardar el secreto celosamente, quizá porque, como se dijo alguna vez, "es mejor no indagar demasiado acerca del propio futuro".

No obstante, estos virtuosos nos han querido dar una luz de esperanza y en sus predicciones nos mostraron que tras los tiempos turbulentos llegaría la paz al mundo.
Y las nuevas generaciones, portadoras de un nuevo nivel de conciencia, renovarían la vida en la Tierra haciendo realidad un ideal de fraternidad esperado durante siglos.
Esperemos que así sea.