Egipto siempre ha sorprendido al mundo por ser una de las civilizaciones más avanzadas de la historia.No obstante, así como ha sido soberbio su legado, ha sido impenetrable su misterio.
Pirámides perfectamente alineadas a los paralelos y meridianos, centros energéticos con mensajes indescifrables, construcciones magníficas y atemporales, claros conocimientos predictivos...
Posiblemente, uno de sus secretos mejor guardados a sido el camino a la elevación espiritual. Un camino repleto de oráculos y libros sagrados, cuyo acceso estaba solo permitido a unos pocos iniciados, pues se supone que estos textos contenian el conocimiento universal.
Uno de aquellos venerados libros era, sin duda, el Libro de Thot, del que se estima partió el tarot egipcio, uno de los métodos más antiguos y efectivos conocidos hasta hoy.
El Libro de Thot estaba compuesto por 78 láminas de oro puro, que contenían distintas figuras, símbolos y complejos jeroglíficos, que guardaban una estrecha relación con los secretos de la Gran Pirámide, la Numerología, la Astrología, las escuelas herméticas e incluso el Apocalipsis.
El primer texto conocido donde se hace referencia al Libro de Thot, es el papiro de Turis, publicado en París hacia fines del siglo XVIII.
Más tarde -hacia 1928-es descubierta la Estela de Matternich, un escrito que data del siglo IV a.c. y que habría sido escrito por el mismo Thot en el que hace referencia al polémico libro.
Entre los saberes que figuraban en el libro se encontraban todas las explicaciones a todos los secretos del Universo, las fórmulas para comunicarse con los animales e incluso para resucitar a los muertos.
También se supone que contenía las instrucciones para construir el fabuloso Ankh-en-maat, un mítico espejo que reflejaba todo lo negativo y perverso de aquellos que se atrevieran a posar su rostro en él.
Thot fue probablemente un sacerdote-escriba de iniciación avanzada, considerado por los egipcios una divinidad y venerado por muchos. El libro en cuestión se perdió en el tiempo, probablemente enterrado junto con su autor en la hoy desconocida ciudad de Hermopólis.
Sin embargo, se cree que una copia de este libro logró conservarse por mucho tiempo en la Biblioteca de Alejandría. Y, aunque la biblioteca fue destruída, unos pocos ocultistas e investigadores consiguieron rescatar una parte de este libro.
Lo que obtuvieron fueron los 78 arcanos que dieron origen al tarot egipcio. Los 22 arcanos mayores y los 56 menores, que habian sido plasmados en las 78 páginas de oro del libro.
La palabra "arcano" significa "secreto". Los egipcios consideraban que este secreto estaba contenido en cada una de las 78 figuras, cuyos arquetipos encerraban en sí mismos una enseñanza milenaria, que según su creencia, se transmitiría a través de los tiempos sólo a quienes tuviesen la habilidad de verlo.
Es muy probable que en el antiguo Egipto se hayan utilizado las figuras originales del libro -que se corresponden con los 22 arcanos mayores del tarot egipcio- para la búsqueda de la orientación psíquica y así investigar la personalidad desde un punto de vista clínico.
Cada una de las figuras contienen muchos elementos que resultaron, con el tiempo, de gran interés para la psicología.
Evidentemente se trata del mismo interés que llevó a Sigmound Freud, padre del psicoanálisis, a investigar el tarot egipcio. De hecho, después de su muerte, fue encontrado un mazo de tarot egipcio en su casa de Viena, con claros signos de haber sido utilizado con frecuencia. Lo que nos lleva a pensar si Freud utilizaba el tarot como un método de autoayuda o como una forma de analizar a sus pacientes.
Del mismo modo no podemos dejar de mencionar al psicólogo suizo Carl G. Jung quien colaboró junto al premio Nobel de Física, Wolfgang Pauli, en el desarrollo de la "Teoría de las Sincronicidades" que sostiene que existe un principio de conexión en la Naturaleza que nos permite adelantarnos a hechos futuros.
Jung creía que que cuando soñamos o meditamos, nos metemos en nuestro inconsciente y nos acercamos al inconsciente colectivo y, en estos estados, somos más permeables a la comunicación psíquica o telepatía.
De acuerdo con Jung, cada carta de tarot posee un significado que se relaciona directamente con estados del alma y que permitirían activar el principio de la Sincronicidad, dejándonos ver un poco más allá de nuestro propio presente.
Es así que estos 78 arcanos sobrevivientes del Libro de Thot, se han convertido en un método de predicción que nos permite ver claramente la íntima relación entre el mundo material y el mundo espiritual.
Y no sólo eso, sino que también han dado a luz a más tarots de igual valor esotérico, como por ejemplo, el tarot de Marseilla.
El marselles, además de ser el tarot que dió origen a la mayoría de los tarots europeos, es el único que contiene la estructura geométrica propia de los Bâtisseurs Romans o constructores de catedrales.
No obstante, su cuna y la de todos los otros tarots sigue siendo netamente egipcia y esto se ve plenamente reflejado en su iconografía, en la que se destaca, entre otras figuras, la esfinge alada.
Ancestralmente el hombre buscó conocer los misterios del Destino. Y esposible que los egipcios hayan descubierto las claves para conseguirlo.
Tal vez por eso, en algunos mazos de tarot egipcio, encontramos -en la carta que contiene la penetrante mirada del Ojo de Orus- un breve mensaje que reza: "Permite que el sagrado y sabio lenguaje del tarot egipcio te indique la senda correcta y segura a seguir".
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