"Enviaré a mi Angel delante de tí, para guardarte en tus caminos. Respétalo y escucha su voz, pues mi Nombre está en él" (Éxodo).Así, se refieren los textos sagrados al Arcángel Miguel, el comandante en jefe de las milicias celestiales, un título otorgado de forma unánime por las doctrinas judía, católica y musulmana.
Pero ¿Quién es Miguel? Y más allá de nuestras creencias ¿Cuánto sabemos sobre su historia?
El nombre Miguel proviene del hebreo antiguo, y significa ¿Quién como Dios?
Cuenta la leyenda que, en el principio de los tiempos, los ángeles fueron creados de la nada.
Se trataba de puros espíritus, inteligentes, amorosos y con voluntad propia, domésticos del trono de Dios. Fueron distribuídos en una sacra jerarquía, compuesta por nueve coros, en función de una alabanza incesante.
En ese mundo de ángeles, destacaba uno en particular, el favorito de Dios.
Su nombre era Luzbel (El que lleva la Luz) y, según cuenta la historia, el Señor lo había provisto de una gran belleza.
Sin embargo, este ángel, al contemplar su poder y su hermosura, se alzó contra el Creador y enfrentándolo, le dijo: "Subiré a los cielos y pondré mi trono sobre las estrellas. No quiero servirte, seré igual a tí".
Un colosal choque estremeció el firmamento, las tinieblas y la luz se enfrentaron, y los ángeles quedaron divididos por la rebeldía de Luzbel.
De pronto, un grito de fidelidad, impuso orden en medio del caos. Un arcángel desconocido se abrió paso y enfrentó al traidor, diciéndole: ¿Quién como Dios?" y venciéndolo con su espada, lo expulsó del Paraíso.
Así, mientras el ahora llamado Lucifer, se precipitaba a los abismos del Infierno, el victorioso Miguel, ascendía a la capitanía de todos los ángeles fieles a Dios, y desde entonces, custodia y defiende su trono.
Miguel, no es un arcángel común, sino que es un guerrero.
Es por ello que no comparte la imagen angelical de los artistas del Renacimiento, sino que es representado con armadura o uniforme de centurión, musculoso, poderoso, con su espada siempre en alto, en señal de defensa, y triunfando sobre el dragón.
La palabra arcángel deriva del griego (arch- principal y angel-mensajero) y significa el príncipe de los ángeles.
El culto al arcángel Miguel se remonta a los tiempos de los persas, quienes lo veneraban bajo el nombre de Beshter, y lo consideraban el protector de la humanidad.
Es símbolo de la Justicia perfecta, y es considerado incorruptible.
Son numerosos los testimonios documentados que dan cuenta de sus apariciones a lo largo de los siglos.
En los escritos de San Alfonso de Ligorio, encontramos un pasaje en el que se hace referencia a la experiencia de un moribundo: "Este hombre había vivido muchos años en pecado y lejos de Dios. San Miguel se le apareció alentándolo al arrepentimiento. En ese momento llegaron dos sacerdotes dominicos, que le dieron su absolución, permitiendo que este hombre falleciera reconciliado con Dios. Los dominicos aseguraron que habían llegado hasta allí por pedido de un extraño joven".
Años más tarde, durante el pontificado de san Gregorio, una peste terrible arrasó la ciudad de Roma. El papa, entonces, ordenó una procesión penitencial desde Santa María la Magiore, que él mismo encabezó. Durante la peregrinación, unas 80 personas murieron debido a la enfermedad que los asolaba. De pronto, al llegar al puente que cruza el río Tiber, la multitud se vió conmovida al ver sobre el actual castillo de San Angelo, al mismísimo arcángel Miguel observandolos. En su mano derecha portaba su espada, y al guardarla en su vaina, la peste cesó de inmediato, y todos los enfermos quedaron curados.
El 25 de abril de 1631, Diego Lázaro, se encontraba en una procesión por el día de San Marcos, en Tlaxcala, México, cuando se le apareció san Miguel y le dijo: "Yo soy el arcángel Miguel, dile a los habitantes de esta región que, frente a este lugar, hay una fuente de agua milagrosa, que sanará a los enfermos. No dudes de lo que te digo y no olvides lo que te he mandado a hacer".
Sin embargo, Diego, pensando que nadie iba a creerle, guardó silencio. Tres días más tarde, enfermó gravemente. Nuevamente, el arcángel se le apareció y le indicó el lugar exacto de la fuente.
Pero una vez recuperado, Diego, por temor a la gente, volvió a callar.
Seis meses después, cuando estaba en misa, un dolor terrible lo atacó y lo obligó a salir de la iglesia. San Miguel se le apareció por tercera vez y con tono de reproche le espetó: "¿Por qué eres tan cobarde y negligente con lo que te he encomendado? ¿Deseas que vuelva a castigarte? Levántate y da a conocer lo que te he dicho".
Finalmente, Diego cumplió con la orden de San Miguel. El obispo ordenó que el agua fuera repartida entre los enfermos y, así, todos fueron testigos de su sanación.
Recientemente, el templo fue restaurado y continúa recibiendo visitas, pues los eventos milagrosos continúan hasta la actualidad.
Otra de las recientes apariciones que el mundo recuerda del arcángel Miguel, se produce en Fatima, en 1916, cuando éste se aparece tres veces consecutivas a los niños, para anunciarles la visita de la Virgen.
En su última aparición, él mismo celebra la Eucaristía con los niños y les dice: "Tomad el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios".
Estos son sólo algunos de los cientos de testimonios, en todo el mundo, de personas que aseguran haberlo visto y haber recibido gracias a través de su intercesión. Como el caso de Maribel, una mujer que reside en EEUU, y cuyo hijo sufrió un terrible ataque respiratorio, que lo llevó a pasar dos días internado.
Maribel, se encomendó a la protección de san Miguel y le pidió por su hijo. Una de las noches en que esta mujer cuidaba del niño, se vió vencida por el sueño. De pronto, despertó sobresaltada pensando que su hijo podía encontrarse mal, y -según sus propias palabras- al entrar a su habitación, vió al arcángel parado en la cabecera de la cama cuidando del niño.
Es así que este noble arcángel, considerado un defensor incólumne del espíritu humano contra las acechanzas del mal, es honrado y venerado en muchos rincones del mundo.
Se dice que él fue quien se le apareció a la mismísima Virgen María, arrodillándose ante ella con un cirio encendido en la mano, para anunciarle su muerte.
Según la tradición musulmana, es el arcángel que llora permanentemente por los pecados de los hombres, e implora a Dios perdón por sus crímenes, en todos los idiomas conocidos, suplicando por la salvación de sus almas.
Se lo representa como un gran guerrero,de mirada centellante y con sus alas inmensas siempre extendidas.
Quienes lo vieron, aseguran que reza constantemente por la conversión de la humanidad, y sostienen que ningún alma sobre la Tierra, escapa a su atención.
(Festividad de San Miguel Arcangel: 29 de septiembre)
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