sábado, 13 de octubre de 2007

Los Secretos del Mar: Sirenas...

Las leyendas que la humanidad guarda celosamente sobre la existencia de las sirenas del mar, han despertado el interés de los hombres desde tiempos inmemoriales.
Y desde Homero hasta el mismo Sigmund Freud, fueron muchos los que trataron de dilucidar el enigma.
Desde tiempos muy antiguos, se las describe como bellísimas doncellas mitad mujeres-mitad pez, de largas cabelleras verde azuladas, y poseedoras de una hermosa y dulce voz, con la que entonan canciones de amor, que embrujan a todo hombre que se acerca a escucharlas.
Se dice que viven en las profundidades del mar y que, al atardecer, se posan en las orillas y con su voz atraen hacia las rocas a los marineros desprevenidos, provocando mortales accidentes.
Se supone que estos seres llegan a vivir hasta 150 años, aunque su aspecto es siempre joven.
Se cree también que habitan en una comunidad absolutamente patriarcal, donde los tritones -el género masculino de esta raza acuática-adquieren un papel preponderante.
Los tritones, al igual que las sirenas, embrujan con su cantar a las jovenes que pasean solas a orillas del mar, con la diferencia de que ellos pueden adquirir forma humana para fecundar a sus víctimas. En la antigüedad, se creía que cuando un niño demostraba extraordinaria facilidad para nadar, ese niño era el fruto de la relación de su madre con un tritón.
La palabra "Sirena" deriva del griego antiguo y el sanscrito, y signifca "encadenado/a".
Las primeras referencias históricas acerca de estas misteriosas criaturas, surgen en la época helenística, en que se hablaba de la existencia de sirenas en la península de Sorrento.
Más tarde, los fenicios también las incluyeron en sus historias, e incluso sus monedas eran impresas con imágenes de sirenas.
En el Renacimiento, aparecen mapas en los que puede leerse la frase "Hic sun sirenae" (Aquí hay sirenas) en diversos sectores correspondientes a los océanos.
Cristobal Colón también aseguró haberlas visto, aunque aclaró que no eran criaturas tan hermosas como contaban las historias.
Muchas crónicas de reyes refieren la existencia de sirenas capturadas y, en épocas más recientes, muchos navegantes y exploradores relataron encuentros con estas mujeres marinas.
En 1823, se extendió la noticia de una sirena capturada en la Antártida, y en 1869, se conoció el caso de otra sirena en las Bahamas. Algunos años después, en Liérganes -un municipio español- se supo de la captura de un supuesto tritón.
Recientemente, en Haití, se ha descubierto el cadaver de lo que se supone podría ser una sirena. Los científicos están tratando de determinar de dónde proviene y si se trata de alguna clase de experimento génetico.
Más allá de estos hallazgos, es imposible determinar fehacientemente su existencia.
La ciencia tendrá la última palabra.
Mientras tanto, es la literatura la que nos trae infinidad de relatos sobre estas adorables y peligrosas criaturas.
Así, las sirenas están presentes en "La Odisea" donde Ulises triunfa sobre ellas, haciendose encadenar al mástil de su barco para no arrojarse al mar al escucharlas, o en la leyenda de "Los Argonautas" donde Orfeo canta a viva voz tapando las melodías de las sirenas y salvando a su tripulación. O tambien en los cuentos de "Las mil y una noches" o en la fabulosa obra de Hans Christian Andersen: "La sirenita".
Existe una bella leyenda que cuenta la historia de un hombre que desesperado porque su joven prometida agonizaba víctima de la tisis, se sentó a la orilla del mar llorando desconsoladamente con deseos de suicidarse antes de verla morir. Una hermosa sirena apareció ante él y en lugar de embrujarlo, conociendo su angustia decidió ayudarlo campadeciendose de su sufrimiento.
Comenzó a cantar y en su canto reveló la cura para enfermedad de la joven.
Una vez que el hombre hubo adminstrado el remedio a su prometida, ambos regresaron a agradecer a la sirena su generosidad. La hermosa sirena sólo sonrió y arrojandose a las aguas del mar desapareció para no volver a ser vista jamas.
Tal vez leyendas como esta han alimentado las esperanzas de muchos, que con un espíritu bohemio y soñador, se acercan a la orilla del mar, a la puesta del sol ,con el único deseo de ver alguna vez a alguna de ellas.

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