"El mundo no conocerá la cura para el cáncer ni el sida, pues aquellos destinados a descubrir el antídoto, fueron abortados hace años..."Así habló la Virgen a la vidente Maureen Sweeney Kyle, de Cleveland, en una de sus apariciones en 1993.
La Virgen le reveló a Maureen el enorme disgusto que sentía Dios ante el aborto, y le advirtió sobre varios sucesos desgraciados con los que Dios perseguiría a las naciones que lo despenalizaran, entre ellos le anunció el atentado a las Torres Gemelas.
Años más tarde, el 27 de abril de 2007, México sancionó la ley de despenalización del aborto y el 29 de mayo, comenzaron a sucederse una serie de hechos extraordinarios en la Basilica de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de los nonatos.
Ese día, mientras se realizaba una de las tantas misas por los niños abortados, todos los participantes quedaron estupefactos al ver que del vientre de la Virgen comenzaba a surgir una fuerte luz con la forma de un bebé.
Es así que en 2008, la NASA decidió comenzar una serie de estudios científicos con el fin de establecer una explicación para estos fenómenos.
En principio se estableció que el manto con la imagen de la Virgen, de fibra de maguey, de veinte o treinta años de duración natural, ya lleva más de cinco siglos en estado incorruptible desde 1531.
Se atravesó la manta con rayo láser y se comprobó que la imagen flota a una distancia de tres decimas de milímetro sobre el tejido, también se comprobó que la tela mantiene la temperatura del cuerpo humano (36,6°) y está adornada con estrellas con la exacta posición que presentaban en el firmamento ese día.
En su momento, la manta fue dañada con ácido muriático y se restituyó inexplicablemente en 30 días.
Se hicieron estudios oftalmológicos a los ojos de la Virgen y se supo que presentaban las mismas características de un ojo humano vivo, es decir, tenían tres efectos de refracción y sus pupilas se dilataban o contraían, según se les retiraba o acercaba la luz.
La Virgen aparece embarazada, y en su vientre lograron escucharse los latidos de un bebé en gestación (115 pulsaciones por minuto).
Los cientificos no han llegado aún a una conclusión definitiva.
Entonces todo se remite a la fe de cada uno de nosotros.
La mirada de la Virgen y el niño iluminado en su vientre parecen recordarnos las palabras de Jesús a sus discípulos cuando les hablaba sobre los niños: "Cuidad de no despreciar a ninguno de estos pequeños, pues yo os digo que sus ángeles en el Cielo contemplan permanentemente el rostro de mi Padre..."
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