La Fuerza del Destino es una de las óperas favoritas de todos los teatros del mundo, superando incluso a La Traviata, por su calidad musical y su nivel de composición.
Consta de cuatro actos, con música de Giusseppe Verdi y libreto de Francesco Maria Piave, basado en el libro de la obra teatral "Don Alvaro" del literato romántico español Angel de Saavedra, Duque de Rivas.
La Forza fue compuesta por encargo del Teatro Imperial de San Petersburgo y fue estrenada por primera vez el 10 de noviembre de 1862, con la presencia del compositor y del Zar Alejandro II, quien elogió el trabajo de Verdi.
No obstante, el público no quedó muy satisfecho, dado que esperaba un libreto menos dramático.
En 1863, también fue presentada en el Teatro Real de Madrid, pero corrió la misma suerte.
Siete años más tarde, Verdi encargó a Piave una revisión del libreto para el estreno italiano.
"Debemos buscar la forma de evitar tantas muertes...", le había escrito.
¿Que había querido decir con esas palabras? ¿Acaso Verdi sospechaba la maldición que pesaba sobre La Forza?
Quizas... Lo cierto es que Piave enfermó y murió sin poder modificarla.
Entonces Verdi encargó la versión definitiva a Antonio Ghislanzoni, quien alteró radicalmente el final, el tercer acto, y algunas partes menores. En tanto que Verdi recompuso el preludio y lo convirtió en una larga introducción.
La nueva versión se estrenó el 20 de febrero de 1869, en la Scala de Milán, y está vez tuvo un arrasador éxito y excelentes críticas, convirtiendose en la ópera que se representa actualmente.
Sin embargo, la maldición se mantuvo y las muertes continuaron.
La Forza, para muchos cantantes italianos de la vieja escuela, es una ópera embrujada y que trae mala suerte. Se dice que cada vez que se representa, se suceden las tragedias.
El registro más reciente de estos hechos, se remonta al 4 de marzo de 1960, cuando en una presentación de La Forza, en la Opera Metropolitana de New York, el barítono norteamericano Leonard Warren, al interpretar la famosa aria del tercer acto, comenzó a toser y escupir mientras gritaba "Ayudenme, ayudenme..." hasta que finalmente cayó muerto en medio del escenario.
La obra fue cancelada. Warren había fallecido de un ataque cardíaco con sólo 48 años.
Más tarde, en 1980, otro tenor italiano se hallaba en New Jersey interpretando el aria, cuando se cortó la luz de todo el teatro.
Incluso un conocido director, acostumbraba a insultar ferozmente a quien se atreviese a cantar o tan solo silbar una parte de la ópera.
Nadie sabe por qué sobre esta maravilla de la música pesa semejante oscuridad.
Es posible que el secreto se guarde celosamente en los teatros que se han atrevido a tener a la Forza en cartel, como el Teatro Avenida de Buenos Aires que presentó la obra en 2005.
Si bien no trascendió ningún hecho relevante, casualmente ese mismo año, muchos artistas decidieron abandonar el elenco estable del teatro...
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